Entregabilidad del correo: cinco umbrales donde empiezan los problemas
Por qué los correos acaban en spam y qué influye de verdad
Mailvex · 9 agosto 2026 · 7 min de lectura

Que un correo llegue a la bandeja principal lo determinan el comportamiento de los destinatarios y la reputación del remitente, no el contenido. Los proveedores vigilan cinco métricas, cada una con su umbral: quejas por debajo del 0,1%, rebotes por debajo del 2%, bajas por debajo del 0,5%. A continuación, qué significa superar cada uno y cómo recuperarse cuando la entregabilidad cae.
Qué determina la entregabilidad de verdad
Lo primero que conviene entender: las palabras del correo apenas importan. La creencia de que la palabra «gratis» manda un correo a spam lleva unos quince años desfasada. Los filtros dejaron hace mucho de juzgar el texto y pasaron a juzgar el comportamiento.
La lógica del proveedor es simple. Observa qué hacen los destinatarios con tu correo: lo abren, responden, lo archivan, lo borran sin leer, se quejan. Esas señales construyen una reputación de remitente, y esa reputación decide dónde cae el correo siguiente.
De ahí una consecuencia incómoda: la entregabilidad no se arregla editando el correo. Una vez dañada la reputación, un correo perfectamente montado va a spam igual que uno malo.
Cinco umbrales
Los umbrales de abajo no son recomendaciones sino fronteras donde cambia el comportamiento de los proveedores. Hay que quedarse por debajo de cada uno, no por debajo de su media.
| Indicador | Umbral | Qué significa superarlo |
|---|---|---|
| Quejas de spam | menos del 0,1% | una queja por cada mil correos ya es el límite |
| Rebotes | menos del 2% | la lista está obsoleta o se recogió mal |
| Bajas | menos del 0,5% | las expectativas no coinciden con el contenido |
| Proporción de inactivos | menos del 30% | toca limpiar, o arrastra a todos hacia abajo |
| Crecimiento del volumen de envío | menos del 30% semanal | un salto brusco resulta sospechoso |
Fíjate en la última fila. Un aumento brusco del volumen es una señal en sí mismo, aunque el resto de métricas estén bien: el proveedor no tiene forma de saber de dónde salieron de golpe diez veces más direcciones.

Las quejas de spam son el crítico
De los cinco umbrales este es el más estricto y el más rápido en sus consecuencias.
Una queja por cada mil correos ya es el límite. Superarlo no afecta a esa campaña sino a todos los envíos posteriores, incluidos los correos transaccionales que la gente está esperando.
El mecanismo no es evidente: la gente se queja no porque el correo sea malo sino porque no recuerda de dónde salió, o porque no encontró el enlace de baja. Las quejas suelen deberse a falta de contexto y no al contenido.
- un enlace de baja visible y no escondido en letra pequeña en el pie
- una línea que explique de dónde viene este boletín: «te suscribiste en nuestra web en marzo»
- un nombre de remitente reconocible: la empresa, no una dirección tipo noreply
- una frecuencia acorde con la prometida al suscribirse
- segmentación: un correo irrelevante recibe queja más a menudo que baja
Una paradoja que conviene aceptar: un aumento de bajas a veces es bueno. Quien se da de baja en lugar de quejarse preserva tu reputación. Esconder el enlace de baja cambia bajas por quejas, y es un mal cambio.
Rebotes
Un rebote significa que el correo no llegó. Hay dos tipos y se tratan de forma distinta.
Un rebote duro significa que la dirección no existe. Esas direcciones deben eliminarse automáticamente tras el primer intento. Volver a enviar a una dirección inexistente es una señal directa de que la lista se armó con descuido.
Un rebote blando significa un buzón lleno, un servidor no disponible, un rechazo por un motivo que puede cambiar. Esas direcciones se eliminan tras varios fallos consecutivos y no de inmediato.
Una tasa alta de rebotes casi siempre significa una de dos cosas: la lista es antigua y no se ha limpiado, o las direcciones se recogieron sin confirmación y algunas tienen erratas o se introdujeron mal a propósito.
Aumentar el volumen
El aumento brusco de volumen es una causa infravalorada de problemas. La situación típica: una empresa envió mil correos al mes durante años, después lanzó unas rebajas y envió cincuenta mil en un día.
Para un proveedor eso resulta sospechoso al margen de la calidad de la lista. Un ritmo sensato de crecimiento es no más de un tercio por encima del volumen anterior por semana. Si viene una campaña grande, sube el volumen con antelación y no el mismo día.
Lo mismo vale para un dominio nuevo o una plataforma de envío nueva. Empieza por la parte más activa de la lista —quienes abren y pulsan con regularidad— y amplía el círculo poco a poco.
Configuración del dominio
La configuración del dominio es la única parte de la entregabilidad que se monta una vez y luego funciona sola.
- SPF: enumera los servidores autorizados a enviar en tu nombre
- DKIM: firma tus correos y confirma que no se alteraron por el camino
- DMARC: indica a los proveedores qué hacer con el correo que no supere las comprobaciones
- un subdominio aparte para las campañas, para que los problemas no toquen tu correo de trabajo
- un subdominio aparte para lo transaccional, para que las promociones no lo arrastren
Las tres primeras son obligatorias: sin ellas una parte considerable de tu correo no llegará. Las dos últimas son opcionales pero te ahorran la situación en la que una campaña promocional fallida manda a spam los restablecimientos de contraseña.
Qué hacer si cae
Si la entregabilidad cae, actúa en este orden. Primero averigua qué cambió: una plataforma nueva, un segmento nuevo de la lista, un aumento brusco de volumen, un cambio de contenido.
- reduce de inmediato el volumen al nivel que enviabas cuando la entregabilidad iba bien
- excluye toda dirección que no haya abierto nada en seis meses
- revisa SPF, DKIM y DMARC: se rompen a menudo al cambiar de hosting
- mira de dónde vinieron las direcciones nuevas del último mes
- envía solo a la parte más activa de la lista durante dos o tres semanas
- amplía el círculo poco a poco vigilando las quejas
La recuperación lleva semanas, no días. La reputación se acumula despacio y se pierde deprisa: es una asimetría con la que hay que contar.
Y una nota que enlaza con otros materiales: la tasa de apertura como métrica está distorsionada por la protección de privacidad, pero sigue sirviendo para juzgar la entregabilidad. No el valor absoluto sino la evolución: una caída a la mitad en una semana indica un problema de llegada a la bandeja y no unos asuntos flojos.
En Mailvex el enlace de baja se añade al pie automáticamente y el panel de validación avisa si falta antes del envío. El peso del correo se ve en el editor, lo que ayuda a no superar el límite de recorte, y los perfiles de etiquetas insertan las variables de personalización sin tocar el código.
Monta un correo con pie y baja correctos.
Ver plantillasPreguntas frecuentes
¿Es cierto que la palabra «gratis» manda un correo a spam?
No, esa creencia lleva unos quince años desfasada. Los filtros modernos juzgan el comportamiento de los destinatarios y la reputación del remitente, no palabras sueltas. Un correo con «gratis» de un remitente con buena reputación llega con normalidad.
¿Qué hago primero si los correos empiezan a caer en spam?
Reducir el volumen y enviar solo a la parte más activa de la lista durante dos o tres semanas. En paralelo, revisar SPF, DKIM y DMARC: se rompen con frecuencia al cambiar de hosting o de plataforma.
¿Hace falta un subdominio aparte para las campañas?
No es obligatorio, pero es útil. Aísla los problemas: una campaña promocional fallida no arrastrará a spam los restablecimientos de contraseña ni las confirmaciones de pedido, que son los correos que la gente espera.